01 de junio
La centralidad de Cristo (Lucas 24, 46-53)
El papa León comenzó su ministerio a la Iglesia universal proponiendo en la primera misa que celebraba como sumo pontífice cuatro principios que quería que rigieran su servicio. El primero de ellos era la centralidad de Cristo en la vida de la Iglesia y en la evangelización. No es poca cosa, aunque parezca que va "de suyo".
Algunos están acostumbrados a que el centro de su espiritualidad sea una imagen, bien que represente a Cristo, o a su Madre, o a algún santo. Para otros un tipo de oración es imprescindible para "vivir la fe"; puede ser el rosario, u otras devociones de menos fundamento; puede ser la música de un grupo moderno o de hace cuarenta años. Para algunos sacerdotes lo único importante para valorar la vida cristiana de una persona es si va a misa los domingos... Pero, ni las imágenes, ni las devociones, ni la misma eucaristía es nada si no buscamos encontrarnos sinceramente con Jesucristo, el Hijo de Dios.
El próximo domingo celebramos la Ascensión de Jesús al Cielo, la fiesta de la centralidad única de Cristo en la Historia de la Salvación. Aquel nazareno humilde y valiente, cercano a los pobres y con ojos infinitamente profundos, aquel que murió en la cruz por nosotros ha ascendido a la misma diestra de Dios Padre. No te canses de escuchar a Jesucristo, de conocerlo, de acogerlo en tu corazón, de seguirlo en lo concreto de tu vida, de proclamarlo como el Salvador; que todo te sirva para seguirlo más de cerca.