27 de septiembre
Nos creemos buenos (Mt 21,28-32)
Nos creemos buenos. Pocas personas dirán que son “mala gente”. Todos pensamos que somos buenas personas..., aunque algunas veces “hacemos de las nuestras”. Es más, si estás leyendo este pequeño comentario sobre el evangelio del domingo, significa que te preocupas por tener a Jesucristo como referencia en tu vida, y eso no es poco.
Sin embargo, Jesús en el evangelio del próximo domingo, a quienes se creían, no solo buenas personas, sino personas muy religiosas, les espeta: “Os aseguro que los publicanos y las prostitutas os llevan la delantera en el camino del reino de Dios.” Es de esas frases que sabemos que están en el Evangelio, pero no queremos escucharla; y los sacerdotes no nos atrevemos a predicar.
¿Qué puede hacer que creyéndonos cristianos vivamos tan alejados de la voluntad de Dios? El orgullo de creernos mejores que los demás que nos conduce a despreciarlos. La indiferencia ante el sufrimiento de los pobres, por miedo o por puro egoísmo. El desprecio de quienes no piensan como nosotros, so capa de alguna ideología por la que les ponemos una etiqueta que los despersonaliza (fachas, moros, cayetanos o charos), y por la que ya un trato inmoral hacia ella está justificado.
Cuando nos alejamos de la humildad y la sencillez con la que el Verbo de Dios se hizo hombre, nos acercamos al abismo de vivir en la impiedad más brutal.