lunes, 14 de julio de 2025

Tiempo de hospitalidad

20 de julio

Tiempo de hospitalidad (Lucas 10, 42-38)


El verano es tiempo de descanso, de vivir más lentamente; también es tiempo de encuentros, con la naturaleza, con los amigos, con nuestros propios deseos... Se nos rompe la rutina de todo el año y tenemos la oportunidad de mirar nuestra vida cara a cara. Vamos y venimos; vienen y van; nos acercamos, y se nos acercan vidas distintas que nos alegran y nos permiten abrirnos a lo nuevo.

Es verdad que a los mayores nos parece que ya lo conocemos todo, que todo lo sabemos, que todo lo hemos vivido. Pero no es así. La vida nos plantea siempre novedades, situaciones y personas a las que acoger, dándoles tiempo para dialogar con ellas, para abrirnos al horizonte que nos muestran. "Hospitalidad" significa afecto a los extraños, a los que no están siempre con nosotros. El verano es tiempo de hospitalidad. De quien menos esperamos nos llega la respuesta a alguna de nuestras preguntas; o alguna pregunta a lo que dábamos por sabido. 

Ser hospitalario conlleva preparar a quien viene lo necesario para que se sienta acogido. Pero la verdadera hospitalidad es acoger la vida del otro haciéndole un lugar entrañable en la nuestra. Así lo hizo Abraham con tres caminantes, así lo hizo María de Betania con Jesús. Ambos encontraron lo que anhelaban, sin esperarlo. Buen verano.


lunes, 7 de julio de 2025

Sacerdotes en Oriente Medio

13 de julio

Sacerdotes en Oriente Medio 

(Lucas 10, 25-237)


He tenido en estos días la suerte de conocer a algunos sacerdotes de Oriente Medio, que viven su sacerdocio en situaciones muy graves de guerra, carencias y persecución. Y digo la suerte porque algunos de sus testimonios me han tocado profundamente. 

Como sabéis por los medios de comunicación el sur del Líbano ha sufrido unos bombardeos terribles en la guerra de Israel con la milicia islamista de Hezbollah. Me contaba un sacerdote que mientras todos los que podían huían de la guerra, incluso los obispos, otros compañeros sacerdotes del Prado se quedaban con las familias más pobres que no podían irse, asumiendo por amor a Cristo y por fidelidad a su ministerio entre los pobres lo que pudiera llegarles. También me contaba que en medio de la pobreza y la inseguridad radical los cristianos libaneses lo que con más insistencia le pedían era una palabra de fe y de aliento, de esperanza en Cristo para la situación que vivían. "Los sacerdotes tenemos que enraizarnos en Cristo, porque eso es lo que necesita nuestro pueblo".

La fe cristiana se resume en amor a Cristo y al hermano; y ese amor se verifica en la dificultad, en la pobreza y en la persecución. El testimonio de estos sacerdotes nos anima a todos a no quejarnos ni acobardarnos por las dificultades que tengamos, sino a enraizarnos a Cristo para que Él sea nuestra fortaleza, nuestra salvación y nuestra vida.

 


martes, 1 de julio de 2025

72 y más

72 y más 

(Lucas 10, 1-20)


Suele parecernos que los discípulos de Jesucristo eran los 12 apóstoles y nadie más; nos equivocamos. En Galilea eran muchos los que seguían al Señor de una manera cercana. Un día les propone algo que quizás estaban esperando: Los envía a las aldeas cercanas a predicar el Evangelio; nos dice el evangelio de Lucas que eran 72. 

Naturalmente no estaban completamente preparados para la misión; no lo estaban ni los 12; pero el Señor sabe que solo haciendo aprendemos a hacer. Los envía con algunas advertencias serias: «Os envío como corderos en medio de lobos»; ya entonces anunciar una palabra de misericordia y generosidad no era fácil. Les advierte que no busquen comodidades, ni holguras económicas; la pobreza será el signo de quien anuncia una vida que trasciende los intereses de este mundo. Cuando llegan llenos de ilusión, contando todo lo que habían hecho, el Señor, los recibe con alegría. Sabía de la ambigüedad de sus predicaciones, pero acoge la sinceridad de su intención.

Este pasaje contiene una invitación grande para nosotros: El Señor nos llama a todos a evangelizar, no escoge a un grupo pequeño y selecto; y nos llama a aprender haciendo. Serás buen catequista conforme vayas dando catequesis con ilusión; aprenderás a ayudar a los más pobres cuando la misma misión te vaya enseñando. No tengas miedo a tu inexperiencia, siendo consciente de ella comienza a caminar.