72 y más
(Lucas 10, 1-20)
Suele parecernos que los discípulos de Jesucristo eran los 12 apóstoles y nadie más; nos equivocamos. En Galilea eran muchos los que seguían al Señor de una manera cercana. Un día les propone algo que quizás estaban esperando: Los envía a las aldeas cercanas a predicar el Evangelio; nos dice el evangelio de Lucas que eran 72.
Naturalmente no estaban completamente preparados para la misión; no lo estaban ni los 12; pero el Señor sabe que solo haciendo aprendemos a hacer. Los envía con algunas advertencias serias: «Os envío como corderos en medio de lobos»; ya entonces anunciar una palabra de misericordia y generosidad no era fácil. Les advierte que no busquen comodidades, ni holguras económicas; la pobreza será el signo de quien anuncia una vida que trasciende los intereses de este mundo. Cuando llegan llenos de ilusión, contando todo lo que habían hecho, el Señor, los recibe con alegría. Sabía de la ambigüedad de sus predicaciones, pero acoge la sinceridad de su intención.
Este pasaje contiene una invitación grande para nosotros: El Señor nos llama a todos a evangelizar, no escoge a un grupo pequeño y selecto; y nos llama a aprender haciendo. Serás buen catequista conforme vayas dando catequesis con ilusión; aprenderás a ayudar a los más pobres cuando la misma misión te vaya enseñando. No tengas miedo a tu inexperiencia, siendo consciente de ella comienza a caminar.
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