domingo, 2 de marzo de 2025

Nuestras tentaciones

09 de marzo

Nuestras tentaciones (Lucas 4, 1-13)


El primer domingo de Cuaresma, el evangelio de la misa siempre nos invita a meditar sobre las tentaciones de Jesús. Hombre como nosotros, Jesús fue tentado por la idea de poner su comodidad y sus gustos por encima de la voluntad de Dios; y por una superación de sí mismo no para realizar el amor verdadero, que tenía como misión, sino para buscar honores, dinero o poder. También nosotros nos vemos tentados por todo esto. Pero nuestras tentaciones son más burdas.

Estamos tentados de vivir como si nada fuera pecado; como si nuestros comportamientos, en lo afectivo, en lo familiar o en lo profesional, no tuvieran consecuencias. Nuestra cultura nos infantiliza hasta que llegados a los 40 vemos fracasadas, para siempre, nuestras mejores posibilidades. Estamos tentados de creer que toda tentación es sexual. La sexualidad es una fuerza importante en lo que somos y tenemos la obligación de encauzarla por sendas de humanidad y de bondad. Pero hay otras instancias que bajo un espejismo de bienestar nos hacen renunciar a lo mejor de nosotros mismos: el miedo a comprometernos con la bondad descubierta; el orgullo que nos hace romper íntimamente con los otros; la violencia en nuestras reacciones, que aleja de nosotros toda amistad; el vender nuestra vida al dinero...

La tentación es el espejismo de creer que viviremos felices lejos del amor (de Dios).


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