22 de junio
«Corpus Caritas» (Lucas 9, 11-17)
El día del Corpus es día de agradecer la presencia real de Cristo en el sacramento de la Eucaristía; y día de alentarnos a servirlo en nuestros hermanos más pobres: Día de la Eucaristía y día de la Caridad.
La Caridad, el amor cristiano, está presente en todo lo que vivimos desde nuestra fe. Amar es el mandamiento que Jesús nos entregó: «Amaos unos a otros como yo os he amado». En la pareja, con los hijos, en el trabajo, con los amigos, en la parroquia y en el barrio, en todo lugar y momento hemos de vivir desde un amor que tenga su horizonte en el amor de Jesucristo, nuestro Señor. Pero es cuando la vida se pone difícil, cuando más necesitamos el amor de Dios; y es cuando nuestros hermanos pasan más dificultades cuando con más entrega y generosidad se nos pide que los amemos.
La Eucaristía actualiza la mayor entrega de amor de Cristo por nosotros, su muerte en la cruz y su resurrección. Este sacramento nos pide que vivamos con entrega nuestra compasión con los que más sufren, con los más pobres. Pobre será nuestro culto a la Eucaristía si los pobres no se sienten a gusto a nuestro lado, en nuestras comunidades. Hipócritas serán nuestras celebraciones si se reducen al boato y a la solemnidad, sin que vayan acompañadas de la búsqueda sincera y concreta del bien común y de la justicia.
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