miércoles, 2 de septiembre de 2026

reconciliación

6 de septiembre

Reconciliación (Mt 18,15-20)

Comienza el mes de septiembre, y el curso en muchas actividades de la vida, con una llamada del Señor a vivir la fraternidad en las situaciones difíciles y complejas. Mientras que todo va bien, qué fácil es vivir como hermanos. Pero pronto las actitudes propias o ajenas se vuelven en contra, vivimos egoísmos, situaciones de incomprensión, nos sentimos y somos objetivamente maltratados por quien debía de cuidarnos, por quien nos debía, por lo menos, respeto...

Mal atajo es consentir el mal y la injusticia sin denunciarlas; se enquistarán y ya nadie los llamará por su nombre. Mal camino es afrontar al otro sin consideración, sin tener en cuenta sus circunstancias y sus heridas. “A nadie le debáis más que el amor mutuo”, dice san Pablo; ni más ni menos. Con el amor mutuo se dice todo, porque todo el bien y todo lo que nos construye nos llega desde el amor.

Pedir perdón siempre; porque siempre hay una palabra mal dicha, una frase de agradecimiento no pronunciada, una actitud de indiferencia que al otro le dolió. Pedir perdón, con sinceridad, nos ayuda a perdonar, y ambas cosas a construir un mundo más humano. Pedir perdón es obra de justicia, tantas veces centrados en nosotros mismos y mirando el mundo solo desde nuestra perspectiva, hemos dejado a un lado las preocupaciones y los sufrimientos de los demás... Pedir perdón y perdonar, buscar la verdad que nos hace más humanos, es el camino.