29 de marzo
Contemplar a Cristo para seguirlo
No es lo mismo seguir a Cristo en Galilea, cuando su palabra llenaba de admiración a los sencillos y cuando los signos de sanación con los enfermos hacían que todos se cuestionaran quién era aquel hombre, que seguir a Cristo más allá del Huerto de los Olivos hacia la Cruz. Pedro y los otros apóstoles lo experimentaron en primera persona. Les había pedido seguirlo iniciando una nueva vida con él, les había pedido despojarse de sus bienes, les había pedido que perdonaran a sus enemigos, les había enseñado su cercanía compasiva con los más pobres..., pero para el camino hacia la Cruz, no les había llegado su hora.
En estos días todos los creyentes estamos invitados a seguir con la mirada a Cristo en su pasión y muerte; a contemplar su fortaleza y su humildad, a contemplar su paz en medio de tanta violencia desatada en su contra, a contemplar su fe y su esperanza en medio del desgarro de la muerte. Esa contemplación nos desvela íntimamente su cercanía y su amor infinito hacia nosotros, hacia todos los que sufren. Pero también es una invitación. Contemplar al Cristo sufriente, que pronto será glorioso, es preparación para que nuestra fe se mantenga firme en el momento de los sinsabores y el sufrimiento. Nuestro Cristo tiene como trono la pobreza y como báculo la cruz; no podemos nosotros ser cristianos acumulando bienes y rehuyendo el sacrificio del servicio humilde que nos pide la evangelización de los pobres.
Contemplemos a Cristo, y pidámosle que nos de su Espíritu para que lo sigamos siempre.
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