lunes, 23 de marzo de 2026

Seguir a Jesús

 29 de marzo

Hosanna al hijo de David (Mt 21, 1- 11)


Varios momentos aparecen en los evangelios en los que Jesús no quiere que se le identifique con la figura del Mesías, por la interpretación política que tenía en su tiempo. Pero llega un momento en el que el Señor lejos de rechazar ese papel lo asume, y entra en Jerusalén con la muchedumbre de discípulos aclamándolo como el hijo de David, el rey justo y victorioso de la primera alianza.

Jesús en Jerusalén como rey, pero no entra como rey de espada en mano; entra montado en un burrito, como príncipe de la paz, y es presentado como el profeta de Nazaret de Galilea. No son datos menores. La muchedumbre lo sigue con palmas y ramos en las manos. Nosotros sabemos que seguir a Jesús en la entrada a Jerusalén, significa seguirlo también al Huerto de los Olivos y al Monte Calvario. La alegría y la humildad del Domingo de Ramos se convertirá en angustia confortada y dolor abierto a la esperanza del Jueves Santo y del Viernes Santo.

Ser cristiano significa seguir a Jesús. Seguirlo en nuestros momentos luminosos y en los que nos toca sufrir. Seguirlo cuando la comunión íntima con Él nos conforta y cuando tenemos que dar testimonio de su Nombre y de la Justicia saliendo de nuestra área cotidiana de comodidad. Seguirlo acariciando al leproso y confrontando a los fariseos. Seguirlo en la vida de familia y en el trabajo. Seguir a Jesús con la palma del martirio cotidiano y oculto.


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