martes, 20 de octubre de 2026

Comunidades testigo

25 de octubre

Comunidades de testigo (Mt 22, 34-40)



Algunas veces buscamos hechos y acontecimientos que nos ratifiquen en que nuestra fe en Jesucristo no es mera ilusión. En nuestra intimidad experimentamos muchas veces una presencia bondadosa y pacificadora del Espíritu de Jesucristo que nos llena de alegría. Es un signo grande. Otras veces nos narran o hemos experimentado signos de la bondad de Dios, pequeños o grandes, de quienes nos hemos acogido a su providencia. Pero el principal signo para creer en la presencia de viva de Cristo en nuestra historia es la propia comunidad cristiana. 

Los santos de todas las épocas solo han podido llegar a una vida de amor profundo, gratuito e inexplicable desde la fuerza de Cristo en su corazón: san Roque cuidando a los leprosos, san Antonio denunciando a los usureros de Padua, san Ignacio alumbrando el corazón de tantas personas... Cuando los creyentes vivimos desde el amor a Dios y al prójimo, cuando dejamos a un lado los ídolos del dinero, del qué dirán o de nuestro orgullo, cuando acogemos fraternalmente a los pobres y compartimos el evangelio con todos..., es cuando aparece el verdadero signo que alienta a creer y confiar en el Hijo de Dios.  

Comunidades y personas de fe llenas de amor y de esperanza, en su amor, eficaz y concreto, a las familias empobrecidas, con las que buscan compartir el Evangelio es el verdadero signo que afianza y alienta nuestra fe.


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