08 de noviembre
Seguro que hacían “scroll” (Mt 25, 1-13)
Estamos al final del tiempo litúrgico, en unos días comenzará el adviento y las lecturas de cada domingo nos plantean la misma pregunta: ¿Qué estás haciendo con tu vida?
La vida de las personas puede tener sentido porque es un camino que tiene un final, e importa lo que vamos haciendo y cómo recorremos ese camino. No podemos vivir infinidad de vidas; solo tenemos una que hemos de vivir con lucidez y conscientes del bien que acogemos y del que dejamos escapar. Hora sin amor, sin acción de gracias, sin aprender, sin contemplar, sin vivir en las manos del Padre es hora perdida. No es la intensidad de lo epidérmico lo que dará sentido a tu vida, sino la entrega de amor que vayas viviendo. Viajes y experiencias “instagrameables”, lujos, presunciones... todo acaba en nada conforme pasa. Nada de eso es capaz de sostener la vida. Triste madurez tiene quien puso todas sus ilusiones en una eterna adolescencia, triste y rellena de silicona.
La parábola que el domingo nos propone Jesucristo nos habla de cinco muchachas sensatas que buscaron lo verdaderamente necesario para la vida. Junto a ellas, otras cinco que se adocenaron haciendo “scroll” todo el día.
Lo verdaderamente importante de la vida se acrisola en tu interior; no se puede compartir; solo Dios te lo puede ofrecer, para que con tu entrega, lo acojas con gratitud.
